Se espera que las películas de artes marciales estén cargadas de violencia, y dependiendo de las intenciones del director, algunas serán más estéticas, otras más crudas, habrá o no romance o humor. Pero creo que pocas tienen todos estos elementos a la vez.
Hace poco vi la película Zatoichi, de Takeshi Kitano. Ya conocía el nombre del director japonés, pero por un film completamente distinto: Dolls. No estaba muy segura de lo que iba a encontrar en Zatoichi, pero tenía bastante confianza. Fuese como fuese, iba a ser el trabajo de un gran artista.
La historia relata la llegada de un masajista ciego a un pueblo sometido por pandillas de ladrones y asesinos. El masajista Zatoichi, personificado por el propio Kitano, parecía un inofensivo vagabundo, pero ocultaba una filosa espada en su vara de ciego, y sabía usarla muy bien.
Este es un film interesante en muchos sentidos. Las escenas de peleas son particularmente sangrientas, pero bien dosificadas. Cada personaje es casi protagónico, los actores todos muy buenos. Todo fue impecable, pero sin arrogancias intelectuales. El sentido del humor marcó la película desde el inicio. Pero lo más agradable fue descubrir cierta musicalidad en las todas las escenas, no solo en las de acción. Dicen que las peleas en este tipo de películas son como coreografías de baile. Yo tuve esa sensación de bailaíto durante las dos horas del film. No en vano a Kitano lo apodan "Beat" Takeshi.
Incluso para un espectador distraído y cotufero, Zatoichi es una excelente película, de esas que se disfrutan más de una vez, tanto por la acción de la historia como por los detallitos de la trama. Y el final te deja con una sonrisa en los labios. Ese Takeshi Kitano debió disfrutar mucho haciendo este trabajo, y lo mejor de todo es que le transmite ese disfrute a todo el que vea su genial obra.


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