27/8/13

Apaciguar un Tatarigami

Esta es una de esas películas que ya son consideradas clásicas: La Princesa Mononoke, de Hayao Miyazaki (1997). Tanto que no tengo necesidad de contar nada, porque hasta en Wikipedia te dicen con lujo de detalles todo lo que ocurre en las dos horas y cuarto que dura este maravilloso film. Es curioso, pero ni siquiera se puede considerar spoiler, a pesar de que no se ahorran ni el desenlace. El hecho es que uno puede ver La princesa Mononoke una y otra vez y seguir fascinado por la belleza del dibujo, el ritmo de la historia, la variedad de personajes, y la música. Creo que esa última me enamoró.
¿Qué más puede decir una simple mortal como yo de esta joya del cine animado japonés? Solo me queda hablar de la impresión tan profunda que me dejó. La comencé a ver un poco tarde, y pensé que en algún momento me vencería el sueño y tendría que interrumpirla para ir a descansar, pero a medida que transcurría la historia, más despierta y conectada me sentía. Y hasta después de terminada la película me quedé pensativa por un buen rato, cuestionándome acerca de mi relación con el mundo que me rodea.
Algo en lo que La Princesa Mononoke supera con creces a otras historias es en el mensaje. No es solo una moraleja ecologista, no se trata de un simple llamado a cuidar el planeta y a ser responsables. Nacemos en este mundo con el potencial de hacer tanto el bien como el mal, de construir y destruir, de tomar todo tipo de decisiones. ¿Qué estamos haciendo con esa capacidad? Ashitaka emprendió un viaje sin retorno hacia el origen del sufrimiento del bosque y sus espíritus. ¿Estamos nosotros conscientes del origen de nuestras decisiones y de las consecuencias de cada una de ellas? ¿Estamos dispuestos a hacer ese viaje y a asumir esa responsabilidad?
Este film no defrauda en ningún momento a quienes buscan belleza, emoción, personajes interesantes, una buena historia y una reflexión acerca de la naturaleza del ser humano.

La princesa Mononoke en Wikipedia



25/8/13

Apego, control y amor

A veces el apego hacia la persona amada nos roba el sentido de la propia existencia. Nos hace tomar decisiones, a veces equivocadas, para hacer feliz al otro, a costa de nuestros deseos. Y en el caso de Trudi, el amor por su esposo le costó la vida.
Trudi se entera de que su esposo Rudi está próximo a morir, y los médicos dejan sobre sus hombros la responsabilidad de darle la mala noticia. Ella decide callar y llevarlo a Berlín para visitar a sus hijos y nietos por última vez, aunque en su corazón guardaba el deseo de ir con él a Japón. En la capital alemana se encuentran con que su familia está metida en su propio mundo, y los tratan casi como a extraños. Trudi sufre en silencio. Ella había renunciado a sus sueños por amor a Rudi y a sus hijos. Desde joven anhelaba visitar Japón, conocer el monte Fuji y aprender la danza Butoh. Y todo eso lo abandonó para tener la familia perfecta. Al ver que estaba perdiendo todo lo que amaba, Trudi se deja vencer por la tristeza y muere repentinamente.
En ese momento, Rudi comienza a comprender la magnitud de los sacrificios de su esposa. Ella era sobreprotectora y lo controlaba todo. Y ahora que no estaba, las cosas ya no funcionaban igual. Rudi decide entonces viajar a Japón, en un intento por compensar lo que no hizo por Trudi. Su duelo por ella lo lleva a intentar vivir aquellos sueños frustrados de su esposa, a tratar de demostrarle su amor más allá de la muerte. Pese a que Trudi fallece al inicio del film, su presencia permanece junto a Rudi hasta la última escena.
Cerezos en Flor, de Doris Dörrie (2008), es una película triste desde el primer minuto, pero a la vez impresionantemente bella. Toca varios temas sensibles: la brevedad de la vida, los sueños no cumplidos, los sacrificios del amor, la rutina, los conflictos familiares y, en especial, el luto por la pérdida del ser amado. Normalmente no veo películas dramáticas, pero esta tiene un encanto muy particular. Ambientada en Alemania y Japón, en toda la historia se muestra la fascinación de la directora por la cultura y el cine japonés. Es un film hermoso y agridulce. Me hizo llorar, pero lo vería de nuevo y lloraría otra vez.


14/8/13

Comedias con moraleja

Que las vacaciones coincidan con la época lluviosa implica mucho tiempo de encierro y de ocio para leer y ver películas. Espero poder escribir pronto acerca de lo que estoy leyendo, pero por el momento hablaré de las películas. Y hoy le dedicaré esta publicación a Baby and me, comedia adolescente dirigida por Kim Jin Young en el año 2008.
Joon Su es un muchacho tan sinvergüenza que ni sus padres lo soportan, al extremo de que deciden “tomarse unas vacaciones” y dejar al muchacho solo, a ver si aprende a hacerse responsable de sí mismo. Al principio no parece preocuparle su situación, pero esta se va a complicar más pronto de lo que esperaba: alguien abandona a un bebé en su carrito de mercado, con una nota entre sus mantas donde afirma que Joon Su es su padre. La primera reacción del chico es tratar de deshacerse del pequeño y tierno Han Woo Ram, pero con la ayuda de una compañera de clases recién llegada, aprende a cuidar al bebé y poco a poco se va encariñando…
Si bien no es la mejor película que he visto últimamente, pasé un rato muy divertido. Tuvo sus momentos conmovedores y las actuaciones en general fueron bastante buenas. Tal vez la debilidad de la película fue tratar de ser demasiado aleccionadora para ser una comedia, pero no lo suficiente para ser un drama. Pero al final una (o sea, nosotras las chicas) cae rendida por la ternura del bebé Mason Mun (Han Woo-Ram), o por el guapísimo actor Jang Keun-Suk (Joon Su), o hasta por la inocente simpatía de la actriz Song Ha-Yoon (Kim Byeol). Particularmente me sentí identificada con el personaje de la chica, la cual había abandonado la escuela al sentirse rechazada por ser diferente, pero decide regresar y construye una singular amistad con este joven rebelde.
Creo que tendré que verla un par de veces más, una para tomar nota de todas las moralejas acerca de ser padres responsables a temprana edad, sobre como la sociedad y el sistema escolar deberían colaborar con chicos en situaciones así, sobre las relaciones familiares y la comunicación… y otra solo para volver a reírme de las situaciones hilarantes de esta comedia.



11/8/13

El Samurái alegre

Se espera que las películas de artes marciales estén cargadas de violencia, y dependiendo de las intenciones del director, algunas serán más estéticas, otras más crudas, habrá o no romance o humor. Pero creo que pocas tienen todos estos elementos a la vez. 
Hace poco vi la película Zatoichi, de Takeshi Kitano. Ya conocía el nombre del director japonés, pero por un film completamente distinto: Dolls. No estaba muy segura de lo que iba a encontrar en Zatoichi, pero tenía bastante confianza. Fuese como fuese, iba a ser el trabajo de un gran artista.
La historia relata la llegada de un masajista ciego a un pueblo sometido por pandillas de ladrones y asesinos. El masajista Zatoichi, personificado por el propio Kitano, parecía un inofensivo vagabundo, pero ocultaba una filosa espada en su vara de ciego, y sabía usarla muy bien. 
Este es un film interesante en muchos sentidos. Las escenas de peleas son particularmente sangrientas, pero bien dosificadas. Cada personaje es casi protagónico, los actores todos muy buenos. Todo fue impecable, pero sin arrogancias intelectuales. El sentido del humor marcó la película desde el inicio. Pero lo más agradable fue descubrir cierta musicalidad en las todas las escenas, no solo en las de acción. Dicen que las peleas en este tipo de películas son como coreografías de baile. Yo tuve esa sensación de bailaíto durante las dos horas del film. No en vano a Kitano lo apodan "Beat" Takeshi.
Incluso para un espectador distraído y cotufero, Zatoichi es una excelente película, de esas que se disfrutan más de una vez, tanto por la acción de la historia como por los detallitos de la trama. Y el final te deja con una sonrisa en los labios. Ese Takeshi Kitano debió disfrutar mucho haciendo este trabajo, y lo mejor de todo es que le transmite ese disfrute a todo el que vea su genial obra.


7/8/13

Xavier Naidoo - Bei Meiner Seele [Official Video]

5/8/13

Leaning on the Everlasting Arms Praise the Mighty Name of Jesus

26/7/13

Romance escalofriante

Las relaciones de pareja nunca son fáciles, y menos cuando los fantasmas del pasado persisten. Ese es, literalmente, el tema de esta escalofriante comedia romántica.
Yeo Ri tiene problemas para hacer nuevas amistades, rechaza todas las invitaciones a salir y se va temprano a casa. Su vida no podría ser más triste y solitaria. Y por si fuera poco, ve gente muerta. Se le aparecen fantasmas en su casa, al más puro estilo de las películas de terror asiáticas.
Como reseña una página sobre cine: "... todo cambia con la aparición del mago Jo Goo, un ilusionista que, tras una noche de borrachera, va a la casa de Yeo Ri y acaba llevándose un niño fantasma muerto a casa. Ahí es donde comienza su aventura."
Uno de los personajes dijo en algún momento del film: "La protagonista de una película de terror no puede enamorarse, de lo contrario, ya la película no sería terrorífica."
¡Pero esta chica anhela encontrar su media naranja! ¿Encontrará a alguien que la ame lo suficiente como para enfrentar el temor a los fantasmas?
Chilling Romance (Corea del Sur, 2011), una película que es de todo menos aterradora y escalofriante. Es divertida, femenina, ligera. Buena para ser vista en una reunión de chicas solteras, en la que generará risas cómplices y más de una lagrimita.
Aunque a veces el amor y el compromiso pueden dar más miedo que los terribles espantos del cine de terror asiático.



7/7/13

Megatrón de arroz



La semana pasada vi I'm a Cyborg, But That's OK, comedia romántica surcoreana dirigida por Park Chan-wook. Una historia totalmente fuera de lo común, ingeniosa, profunda, con un humor fantasioso y agridulce. Cuenta la historia de Young-goon, una chica que es internada en una institución de salud mental a causa de lo que parecía un intento de suicidio. En realidad ella se creía robot y trataba de “recargarse” con electricidad. En el hospital psiquiátrico conoce al joven Il-soon, internado por sociopatía, cleptomanía y otros desórdenes mentales. Young-goon convence a Il-soon de robarle la compasión, ya que piensa que para cumplir su propósito de cyborg debe librarse de esos sentimientos que le impiden matar y destruir.
Una bella y descabellada película, a ratos es trágica, pero también muy poética. Trata acerca de la identidad y de las relaciones entre las personas, en un contexto en el que todo es llevado a la caricatura, y pone de relieve que todos tenemos esos mismos problemas sin darnos cuenta.
La disfruté de principio a fin, y es de ese tipo de películas llenas de detalles que pueden verse más de una vez. Me encantó su trama, la manera como cada personaje y su particular locura encajaban en la historia. Amé a Il-soon y la transformación que tuvo al conocer a Young-goon. Me identifiqué con la locura de Young-goon y su búsqueda de propósito en la vida.

Es precisamente esa búsqueda de identidad y de propósito lo que más me atrajo del film. Me puso a reflexionar acerca de los tortuosos caminos de la mente, de cómo nos conectamos con nuestras necesidades y deseos a través de ensueños, fábulas y metáforas, en algunos casos, de alucinaciones y pesadillas en otros. Ciertas verdades espirituales y emocionales son más fáciles de aceptar y entender cuando te las entregan en forma de parábola o de cuento. Somos seres racionales, dicen por ahí, pero también somos emocionales, y esas emociones se expresan de mil maneras. Pero cuando dejan de expresarse, igual buscan el modo de salir, invaden, incomodan y enloquecen a quien las reprime. Lo más sano que podemos hacer es sincerarnos y perdonarnos por las incoherencias de nuestros corazones.

…o en caso de emergencia, hacernos instalar un megatrón de arroz para alimentar el alma como es debido.


24/6/13

F E L I C I D A D

Nota mental: no confundir diversión con felicidad.

En nuestra cultura hay un enorme vacío que muchos quieren llenar a toda costa con entretenimientos de cualquier clase. Ok, frase muy larga. Lo que quiero decir es lo siguiente:
Morimos de hambre espiritual
Nos llenamos de comida chatarra espiritual
¡Y luego nos quejamos de porqué no somos felices!

Vamos al cine, vemos televisión hasta altas horas, siempre usamos audífonos porque no podemos estar sin música. Siempre estamos haciendo planes de vacaciones, paseos, fines de semana, y para eso necesitamos dinero, y por eso tenemos que trabajar más, y el tiempo no nos alcanza... Así se nos va la vida, de cansancio en cansancio.

Pero al que no se una a esa frenética carrera lo catalogan de rebelde, extraño, perezoso, conformista (o inconforme). ¿Quién está en lo correcto?
Mientras más lo pienso, más veo mi necesidad de detenerme y dejar de hacer cosas. No quiero entretenerme, sino disfrutar. Quiero estar sin hacer nada, sin gastar dinero en actividades recreativas, sin preocuparme por planificar mis horas de ocio. Eso es, para mí, la felicidad.
Me gusta la música, pero quiero silencio. Me gusta el cine, pero a veces prefiero mirar las nubes, o simplemente cerrar los ojos. Me gusta viajar, salir a pasear, pero disfruto quedarme en la casa, todo el día en pijamas. Me gusta salir con amigos, pero cuando estoy sola, puedo conocerme un poco mejor.

No quiero divertirme, sino ser feliz, nada más.


Man of Steel



Esta semana fui al cine una tarde lluviosa, de manera no planificada. Me encontré con algunas opciones en cartelera y escogí El Hombre de Acero, sin pensarlo demasiado. La historia de Superman ha sido contada un millón de veces en los últimos 75 años. Una película basada en este personaje debía tener algo muy bueno y original para poder captar la atención, y creo que lo lograron. La verdad es que no llevaba grandes expectativas, pero la cinta me pareció mucho mejor de lo que esperaba.
Lo que encontré en El Hombre de Acero fue belleza. Los personajes, la historia, los escenarios, todos los detalles fueron tratados con sentido estético, profundidad, tal vez exagerado sentido épico, pero considerando la naturaleza del personaje, creo que fue intencionalmente así. Disfruté mucho tanto las escenas “grandiosas”, de combates y tensión, como las más íntimas y serenas. Incluso lloré en más de una ocasión, tal fue mi conexión con la historia.
Los temas centrales de la película, según mi percepción, son la aceptación de las diferencias propias y ajenas, el altruismo, y la fe. El pequeño Clark Kent, víctima de bullying en la escuela, aprende a amar y proteger a esta humanidad conflictiva y agresiva que lo adoptó, y que ahora es su única familia. Crece bajo la (sobre)protección de un hombre bueno, que le da todo lo que necesita, excepto una respuesta sobre su identidad. Esa respuesta la encuentra, ya como adulto, en un viaje alrededor del mundo...

Hay muchos elementos religiosos, referencias directas o simbólicas al cristianismo. Superman es presentado como un modelo de Cristo, con características bien definidas. En una escena, alguien le dice que vino a este mundo a experimentar primero lo que se siente ser humano, para luego poder cumplir con su propósito. ¿Así o más obvio?
Es mucho lo que pudiese añadir sobre este film, pero aún es muy pronto para hacer spoiler (por otra parte, ya wikipedia se encargó de decir demasiado). Prefiero que cada quien vea y saque sus conclusiones. Para mí fueron dos horas y media de terapia solar. No fue casualidad, un día lluvioso, ver una película sobre el legendario superhéroe alienígena que recibe su poder de nuestro sol. En estos días lluviosos me siento particularmente decaída, me falta energía. Y en la historia del hombre de acero hallé todo un banquete de luz.

19/6/13

Desahogo

Tengo una tristeza densa y turbia, a mitad de camino entre el luto y la rabia. Me pregunto una y mil veces el porqué y cada respuesta que recibo me deja más insatisfecha que la anterior.
¡Cómo quisiera volver el tiempo atrás y fijarme más en los detalles! No sé si tendría la sensatez de cambiar ciertas cosas, pero al menos sabría dónde fue que tropecé. No quiero eludir mi responsabilidad, Dios sabe que lo único que quiero es hacer las cosas bien. Pero me siento tan vulnerable y herida que quisiera poder señalar para cualquier otro lado. Quisiera poder decir: "ahí está el problema", y acto seguido, salir huyendo en sentido contrario, tan rápido y tan lejos como pueda.

Mi pena es tan grande que me duele en todos los huesos, en el pecho, en la respiración. Mi estómago no tolera bocado y mi almohada riñe con mi cabeza. Pena, en todos sus sentidos, porque es pesar, dolor y vergüenza, todo junto. Necesito gritar, llorar a gritos, hasta que mis ojos se cansen y mi garganta no pueda más. Y escribir mucho, aunque con torpeza, no me importa, sacar esta amargura desde su raíz.

Apenas es miércoles, pero espero con ansias este largo fin de semana, y el otro, y el que le sigue. Aunque en el fondo, solo quisiera poder dormir por dos meses, y despertar en otro lugar, con la mente en blanco. Es tanto mi dolor, que debo parar de escribir, porque ya las làgrimas no me dejan ver nada.


15/6/13

Al ras del suelo

Los días de lluvia limitan un poco uno de mis más grandes placeres: caminar descalza sobre la grama. Al llegar al parque, saludo al portero, me siento en el banco que está en la entrada y me quito zapatos y medias. Los llevo en la mano y cruzo ese primer tramo asfaltado, áspero y rudo, para luego hundir mis pies en la mullida hierba.
En la parte donde cae la sombra de los árboles, la hierba crece breve y ligera, se siente fresca bajo los pies y se perciben algunos terrones, sobre todo cerca de las raíces de los árboles. El terreno tiene pequeñas irregularidades, donde a veces se oculta un pequeño charco formado por la lluvia o por el aspersor.
En las partes más soleadas, la grama es más densa y robusta. Según la hora del día, se pone tibia y se siente muy bien en la planta de mis pies, tanto que invita al resto de mi cuerpo a recostarse y descansar. Y yo hago caso en seguida a ese impulso de los sentidos.
Me acuesto en la hierba cálida, bajo el sol de la tarde, dejando que todos mis músculos se relajen. Es hora de la siesta, del descanso necesario. Luego de un rato, me levanto agradecida por ese magnífico regalo de la naturaleza.


14/6/13

Sin excusas


Una buena historia, aunque sea sencilla, puede acercarnos a grandes verdades.

Esta semana vi dos películas completamente distintas, pero que me llevaron a una misma moraleja. La primera fue un film de animación llamado Valiente, la historia de una princesa vikinga, cuya meta en la vida era no parecerse a su mamá. La otra fue una película canadiense llamada Pies de Acero, acerca de un joven neonazi encarcelado por la muerte de un inmigrante paquistaní.
Resulta increíble que dos películas con argumentos tan disímiles puedan tener algo en común. El personaje principal de Valiente es Mérida, una chica alegre y testaruda, que trata de librarse de un matrimonio por tradición con la ayuda de una alocada bruja. El protagonista de Pies de Acero también es testarudo, pero nada agradable. En una borrachera atacó a patadas al empleado de un restaurante. Después de dos semanas de agonía, el hombre murió a causa de sus graves heridas, y ahora el joven skinhead debe comparecer ante la justicia con la ayuda de un abogado judío liberal.
¿Cuál fue el punto de semejanza entre estas dos historias? 
En ambas películas, los personajes toman decisiones erradas. Como resultado, tienen que pasar por conflictos y hacer grandes descubrimientos acerca de sí mismos. Encuentran que la madurez significa tomar plena responsabilidad por sus acciones, y asumir las consecuencias sin excusas y sin buscar culpables.
Me quedo pensando en cómo aplica eso a mi vida. No hace falta ser una princesa vikinga o un fascista asesino para sentirse identificados, todos necesitamos dar ese paso hacia la adultez. Todos, sin excepción, debemos hacernos responsables por nuestras decisiones y acciones. Ahí es donde está la verdadera libertad. 
No vivo llevada y traída por impulsos, reaccionando a estímulos. Decido qué ideas poner en mi mente, qué sentimientos alimentar o matar de hambre, qué decisiones tomar, de qué abstenerme. No puedo tener el control de mis circunstancias, pero puedo decidir que esas circunstancias no me controlen a mí.


Brave en wikipedia 




Steel Toes trailer 

Template by:

Free Blog Templates