Una buena
historia, aunque sea sencilla, puede acercarnos a grandes verdades.
Esta semana vi dos
películas completamente distintas, pero que me llevaron a una misma moraleja. La
primera fue un film de animación llamado Valiente, la historia de una princesa
vikinga, cuya meta en la vida era no parecerse a su mamá. La otra fue una película
canadiense llamada Pies de Acero, acerca de un joven neonazi encarcelado por la
muerte de un inmigrante paquistaní.
Resulta increíble que
dos películas con argumentos tan disímiles puedan tener algo en común. El personaje
principal de Valiente es Mérida, una chica alegre y testaruda, que trata de librarse de
un matrimonio por tradición con la ayuda de una alocada bruja. El protagonista
de Pies de Acero también es testarudo, pero nada agradable. En una borrachera
atacó a patadas al empleado de un restaurante. Después de dos semanas de
agonía, el hombre murió a causa de sus graves heridas, y ahora el joven
skinhead debe comparecer ante la justicia con la ayuda de un abogado judío
liberal.
¿Cuál fue el punto de semejanza entre estas dos historias?
En ambas películas, los personajes toman decisiones erradas. Como resultado, tienen que pasar por conflictos y hacer grandes descubrimientos acerca de sí mismos. Encuentran que la madurez significa tomar plena responsabilidad por sus acciones, y asumir las consecuencias sin excusas y sin buscar culpables.
En ambas películas, los personajes toman decisiones erradas. Como resultado, tienen que pasar por conflictos y hacer grandes descubrimientos acerca de sí mismos. Encuentran que la madurez significa tomar plena responsabilidad por sus acciones, y asumir las consecuencias sin excusas y sin buscar culpables.
Me quedo
pensando en cómo aplica eso a mi vida. No hace falta ser una princesa vikinga o un
fascista asesino para sentirse identificados, todos necesitamos dar ese paso hacia la adultez. Todos, sin excepción, debemos
hacernos responsables por nuestras decisiones y acciones. Ahí es donde está la verdadera libertad.
No vivo llevada y traída por impulsos, reaccionando a estímulos. Decido qué ideas poner en mi mente, qué sentimientos alimentar o matar de hambre, qué decisiones tomar, de qué abstenerme. No puedo tener el control de mis circunstancias, pero puedo decidir que esas circunstancias no me controlen a mí.
Brave en wikipedia
Steel Toes trailer
No vivo llevada y traída por impulsos, reaccionando a estímulos. Decido qué ideas poner en mi mente, qué sentimientos alimentar o matar de hambre, qué decisiones tomar, de qué abstenerme. No puedo tener el control de mis circunstancias, pero puedo decidir que esas circunstancias no me controlen a mí.
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